Diabetes Tipo 1 y Tipo 2
La Diabetes tipo 1, conocido también como insulinodependiente, corresponde a unos 5 a 10% de todos los casos de Diabetes Mellitus, y es debido a la ausencia de producción de insulina por el páncreas, por la destrucción de las células beta.
Aparece abruptamente y tiene como principales señales y síntomas: sed intensa, mucho apetito, cansancio, exceso de orina y aumento del azúcar en la sangre (hiperglicemia), se puede llegar rápidamente al estado de coma y, caso no sea diagnosticado y tratado, a la muerte.
Como el páncreas no es capaz de producir ninguna insulina, los diabéticos del tipo 1 dependen, básicamente, de la inyección de insulina por el resto de la vida.
La Diabetes tipo 2, o no insulinodependiente, en que hay disminución de la excreción de insulina pero no su ausencia, generalmente diagnosticado después de los 40 años, es característico del paciente obeso, los síntomas aparecen más gradualmente que en los pacientes de tipo 1, y el diagnóstico casi siempre es establecido cuando un individuo asintomático, o sea, que no siente nada, presenta niveles altos de glucosa en la sangre, en un examen de laboratorio rutinero. Esos casos se muestran bastante sensibles a los hipoglucemiantes orales - principalmente las sulfonilureas - en que la dieta alimentar y los ejercicios adecuados y dirigidos representan un papel de gran importancia en el control de la enfermedad.
Su alta incidencia en el mundo - aproximadamente un 12% de la población adulta entre 40 y 74 años - trae un enorme impacto económico, en que por lo menos representa un 2 a 3% de los gastos de asistencia médica en la mayoría de los países.
Por ser más blando en su aparecimiento, La Diabetes tipo 2 puede hasta parecer menos grave, pero presenta el mismo potencial de complicaciones crónicas que la Diabetes tipo 1, caso no sea debidamente tratado. Las complicaciones vasculares, renales, cardíacas aparecen en ambos los cuadros de Diabetes, variando su gravedad con el tiempo de diagnóstico / tratamiento del paciente.